Pringao contra Listillo (y el Blanquito), Parte Dos

escrito por Dans

Robert le debe la mitad a Grenville
Quien a cambio le dio la mitad a Larry
A quien le encantó mi música
Así que le dio la mitad a una productora extranjera
Ella se quedó con la mitad del dinero que había sido ganado en lejanas tierras
Le devolvió la mitad a Larry, y yo me quedé con la mitad de Dios sabe qué
Oh, ¿me puede alguien explicar por qué las cosas van de esta manera?
Pensé que eran mis amigos, no me puedo creer que sea yo, no puedo creer que esté tan envidioso
Los ojos redondos, redondos, sentémonos todos y veamos el dinero cambiar de manos
Todo el mundo coge algo de aquí y algo de allá
¿Se merecen todos dinero de una canción que nunca escucharon?
No conocen el ritmo ni la letra, pero les importa un carajo
No hay nunca fin, estoy en una trampa, y me he quedado atrapado
El dinero rota y rota, y sigue rotando
Y por fín llega a mí… cuando todos han cogido su parte
Fui a ver a un abogado, y mi historia fue oida, y empezó el litigio
Al borde de un ataque de nervios, decidí luchar hasta el final
Pero aún cuando consiga el dinero, seré demasiado viejo y gris para gastarlo
Oh, pero la vida sigue su curso, y yo nunca gano
Y el tiempo pasa rápido, tan rápido como el dinero
Sólo espero poder sobrevivir

Recapitulemos: tenemos a nuestros tres personajes: Pringao, Listillo y Blanquito. A Pringao le han embargado la casa y el coche y ahora vuelve a vivir con sus padres, separado de su novia, que ahora vive en el piso de una amiga suya. Una pareja que no hacía muchos meses planeaba con casarse se ha quedado sin nada por aquello de la crisis, un fenómeno en boca de todos pero que nadie sabe de dónde viene ni a dónde va. Algo parecido al dinero. Listillo, por muy listo que se crea también está en apuros: el producto financiero que él mismo creó está atacando a su propio creador. No sólo los bancos que los compraron han salido mal parados, sino que por las pérdidas de éstos las acciones del Banco de Listillo caen, los demás bancos son incapaces de devolver los créditos a éste (porque los bancos se prestan dinero entre sí), y la menguante confianza de la gente en las cuentas corrientes y de ahorro hace que el banco tengo mucha menos liquidez (esto es, dinero contante y sonante).

Sobre Blanquito sobre todo pesa la incertidumbre. Cuando tu país está en quiebra porque le ha dado por absorber los tres principales bancos de la isla (Kaupthing, Landsbanki y Glitnir), no puedes estar muy tranquilo por tu situación económica. Sin embargo él mantiene su trabajo. Por suerte para los islandeses, las empresas y el Estado cuentan con una solvencia muy grande gracias a su austeridad y un sistema fiscal con unos impuestos muy altos. No obstante nadie sabe cuanto tiempo va a seguir trabajando y disfrutando de un mínimo de calidad de vida.

Y cuando parecía que todos los elementos de esta situación habían ya sido descritos, y sólo cabía esperar a que amainara la tempestad, aparece un curioso personaje, que será presentado mientras seguimos narrando la vida de uno de nuestros protagonistas: Listillo.

Aunque Listillo tiene gran parte de sus ahorros en paraisos fiscales como Suiza o las Islas Caimán, sabe que si hubiese una grandísima crisis como parece avecinarse, podría hasta darse el caso de que estas entidades financieras violasen el secreto bancario a petición de algún juez. Listillo tenía que buscar otra fuente de ingresos, un fondo que le permitiese seguir generando ingresos a pesar de todo. La respuesta a los problemas de Listillo vino con la llamada desde el despacho del señor Malvado.

Éste le ofrece, exclusivamente a él y a otros selectos clientes, un plan de inversiones a corto plazo de enorme rentabilidad (un nada desdeñable 15% mensual), que podría retirar cuando él quisiera.

Listillo conocía al señor Malvado de verlo en revistas económicas, y de seguir de cerca su carrera en la bolsa, y sabía que si depositaba su dinero en sus manos, éste estaría a buen recaudo y daría unos jugosos rendimientos mientras la crisis no remitiese. Así que Listillo, seguro de su inversión, llama al despacho del señor Malvado para invertir la suma de un millón de dólares en su depósito.

Pasa un mes, y Listillo es notificado por teléfono de que su inversión empieza a dar sus frutos: ahora su cuenta en el depósito del señor Malvado ascendía a 1.150.000$. Mientras Listillo se frotaba las manos por su acertada inversión el dinero seguía creciendo mes a mes. El propio asistente del señor Malvado le había dicho que si recomendaba a más personas de confianza,  sería recompensado con primas extra.

Seis meses después Listillo decide extraer su dinero del depósito del señor Malvado, así que llama a su asistente para que tramite la tranferencia bancaria, per éste le dice que no puede hacerlo sin la firma de su jefe, que estaba de vacaciones en Tahiti, pero que en una semana volvería. Una semana después su madre estaba enferma y no había pasado por el despacho. Un mes después Listillo seguía sin tener su dinero. Tres meses Listillo observa estupefacto por la televisión como el señor Malvado es puesto bajo arresto domiciliario por fraude. Nos encontramos al final del año 2008 y Listillo sigue con un millón menos.

El señor Malvado

Estaba perdido, haciéndome preguntas alrededor del centro de la ciudad
Mucha gente empujándome por la calle
El odio se extiende como una infección
Esas ratas, saltándome a la espalda
Ratas negras y gordas agarrándose a mí
Veo ratas en todas direcciones
No hay tiempo para coger aliento
Gente loca, ha perdido la cabeza
Masas aplastando mis pies, desconsideradas en su fervor
Esas ratas, criando furia y maldad
Nunca han hecho nada bueno a gente como tú o como yo
Pasa por encima a toda la gente a la que no veas
Si mueren hay más pan para mi
Como serpientes arrastrándose tras el cristal
No hay tiempo para tomar aliento
Gente loca, ha perdido la cabeza
Masas aplastando mis pies, desconsideradas en su fervor
Esas ratas, criando furia y maldad
Nunca han hecho nada bueno a gente como tú o como yo
Mira ese hombre observándome, es demasiado egoísta para darse cuenta
Una vez fue amable y comprensivo
Ahora todo lo que tiene es su mente de raya diplomática
Mira ese hombre observándome, es demasiado egoísta para darse cuenta
Una vez fue amable y comprensivo
Ahora todo lo que tiene es su mente de raya diplomática

El señor Malvado es un perro viejo de las finanzas. Una persona muy conocida en el mundo de la bolsa. Durante cierto tiempo dirigió el mercado de valores americano NASDAQ. Se trata de un hombre respetado y con un gran nombre en la economía americana, que tras haber pasado mucho tiempo en activo, pasa a trabajar por cuenta propia creando su propio fondo de inversiones, utilizando una cosa muy rara llamada Diagrama de Ponzi.

Pensar en nombres como Gescartera, Sofico o Fórum Filatélico es saber por dónde van los tiros cuando hablamos de un Diagrama de Ponzi. El señor Malvado lo tenía todo planeado. En realidad no había mucho que planear, ya que lo que iba a hacer se trataba de una de las clases de fraude más viejas y usadas de la historia.

La cosa es muy simple: el señor Malvado es un hombre con una gran reputación, alguien en quien confiar cuando hablamos de dinero. Tantos años en la bolsa no habrán sido en balde, para nada. Valiéndose de esa confianza ganada a través de los años, el señor Malvado contacta con gente con grandes ahorros y con entidades financieras, ofreciéndoles un depósito en el que invertir con muy altos intereses (un 15% mensual digamos). Cuando los particulares y los bancos ven que un hombre de tal solvencia y popularidad en el mundo de las finanzas está ofreciendo unos intereses tan altos, se lanzan a invertir en él. Pero lo que menos se imaginan es que están siendo vilmente engañados. Imaginemos que 10 personas, o lo que sean, invierten cada una un millón de dólares en el depósito. En total son diez millones de dólares americanos en la caja del señor Malvado. Pasa un mes, hora de repartir intereses. Cada uno de los inversores reciben, todos contentos ellos, 150.000 dólares para gastar en lo que quieran. “Qué genio es este señor Malvado, qué bien invierte nuestro dinero”. Sin embargo nadie se pregunta en qué ha invertido el señor Malvado el dinero para obtener tan altos rendimientos. Muy fácil: el señor Malvado no ha invertido nada. Simplemente ha cogido del dinero que habia recaudado (10 mill. $) el 15%, y lo ha repartido entre sus 10 inversores, quedándose el señor Malvado (y así por fin hace justicia a su nombre) con el 85% restante, es decir, 8.500.000 dólares.

Todo sigue funcionando de maravilla mientras entren más y más clientes para que se puedan pagar sus intereses, y mientras no huyan todos en desbandada. Para ello el señor Malvado ofrece a sus inversores cuantiosas bonificaciones a cambio de captar más clientes que inviertan en el depósito. Repito: todo sigue funcionando mientras haya calma y crezca el número de inversores.

Pero ahí empiezan los problemas. De repente un cliente decide retirar sus fondos porque quiere comprarse un coche. Bien, no hay problema, se le devuelve. A estas alturas el depósito del señor malvado ya cuenta con 50.000 clientes, eso son cincuenta mil millones de euros, así que devolverle el dinero a alguien no es ningún problema. Pero la crisis… ¡oh, la crisis! hace que la gente empiece a hacer acopio de sus bienes, pasta incluida, y cuando la crisis comienza a tornarse en recesión, comienza el pánico. Y el pánico era justo lo que el señor Malvado pretendía evitar a toda costa. Devolverle el dinero a uno, a dos, a cincuenta clientes era perfectamente asumible. Que de la noche a la mañana 20.000 personas, como el señor Listillo, quieran recuperar su dinero significaba sólo una cosa: que el señor Malvado estaba metido en un grandísimo lío. Y mientras la policía se lleva esposado al señor Malvado, es mucha la gente la que se pregunta cómo es posible que una estafa piramidal haya vuelto a cobrarse víctimas.

No sólo eso.

El Diagrama de Ponzi se inventó en 1920. Ochenta y ocho años después, tras cientos de casos de estafa previos a este, en el 2008 se produce el mayor fraude piramidal de la historia, con una cantidad defraudada hasta ahora descubierta de cincuenta mil millones de euros.

¿La clave del éxito de esta estafa? La confianza depositada en este hombre, y sobre todo, la codicia. No recuerdo bien quién me había indicado la diferencia entre ladrón, timador y estafador. Ladrón es aquel que roba indiscriminadamente a la gente usando todo tipo de métodos. Timador es el que se aprovecha de la gente simplemente ingenua para robarle. Estafador es aquel que se aprovecha de la codicia de las personas. Vuelve a ser la misma vieja historia de siempre. No hay buenos ni hay malos porque todos aceptan las reglas cuando entran en el juego. El dinero, en cualquier caso, siempre acaba en las mismas manos.

Fuente | Efectos Secundarios

Un comentario para “El crack del 09, parte 2”

  • troglobioman says:

    Hola amigos
    Desde el equipo de troglobioman, deseamos doblar entrevistas de project camelot, pero necesitamos algo de ayuda con las traducciones. Si alguien posee las transcripciones de alguna traducción o desea ayudarnos con traducciones que aun no se hayan realizado, ponganse en contacto con nosotros desde http://troglobioman.blogspot.com/2009/04/peticion-de-ayuda-para-proximo-doblaje.html Ahora estamos traduciendo la entrevista de 4 horas con David Wilcock (The road to ascensión)
    Casi tenemos la primera hora pero con un poco de ayuda, entre varias personas una entrevista tan larga podría traducirse mucho mas rápido. Tambien nos parece muy interesante de doblar la conferencia de 8 horas de Nassim Harammein pero no tenemos ni siquiera la transcripción en ingles. AYUDAAAAAA.

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