La versión «oficial» sobre el origen de las pirámides es que se usaban como tumbas o como lugares de culto a los dioses por las civilizaciones humanas antiguas que supuestamente las hicieron. Esta versión sirve principalmente a los intereses globales expuestos en el tema anterior. Pero hay demasiadas preguntas sin respuesta convoyadas con esa teoría y demasiadas evidencias de que no fuimos los humanos los que las construimos, sino que fueron hechas hace miles de años por una civilización superior y anterior a la nuestra.

Algunas de estas interrogantes son:

– ¿Cómo es posible que aquellos «antiguos y atrasados pueblos» supieran con tal exactitud medidas astronómicas como la distancia de la Tierra al Sol o a la Luna, si no podían viajar por el espacio? La humanidad pudo conocer este dato al colocar satélites en el espacio exterior.

– ¿Cómo es posible que se encuentren monumentales pirámides tan parecidas en tantas regiones del planeta, si se dice que estas civilizaciones no tenian conexión?, y se le atribuye el «descubrimiento» de América a Cristobal Colón…

– ¿Cómo es posible que todas esas civilizaciones tuvieran los mismos conceptos de adorar dioses que subian al cielo, en «carros de fuego»? Nada más parecido a la descripción de una nave espacial de la actualidad despegando.

– ¿Cómo es posible que los sumerios hace miles de años conocieran la existencia y los detalles de la composición de planetas tan lejanos como: Urano, Neptuno y Plutón; descubiertos recientemente por los astrónomos y estudiados en los últimos años gracias a las sondas espaciales?

– ¿Porque todas las civilizaciones humanas tuvieron ese afán por acaparar oro, si este metal no tuvo nunca, ni tiene en la actualidad, otro uso real y práctico como el resto de los metales, más que para hacer adornos superfluos como cadenas, anillos, etc, o para ser guardado como «reserva» en los bancos?

En la respuesta a esta última pregunta está la razón por la que los Anunnaki colonizaron la Tierra hace 445 mil años, por ser nuestro planeta una fuente única de oro, no por motivos ornamentales ni por vanidad, sino para salvar la atmósfera de Nibiru, su planeta. En Nibiru, la naturaleza y la tecnología se habian combinado para enrarecer y dañar la atmósfera, la cual no sólo necesitaban para respirar, sino también para cubrir al planeta como un invernadero, para así evitar que se disipara el calor interno. Para evitar que Nibiru se convirtiera en un globo helado y sin vida habia que suspender partículas de oro en polvo en las partes altas de la atmósfera a modo de escudo. Ya en la actualidad las ventanillas de las naves espaciales norteamericanas están cubiertas con una fina capa de oro para proteger a los astronautas de las radiaciones.

Esta situación a la que se tuvieron que enfrentar los Nefilim puede que sea la misma que nosotros los humanos tengamos que afrontar en breve, por el deterioro creciente de la ecología y la naturaleza en la Tierra.

La reacción de la mayoría de las personas al oír hablar de «extraterrestres» y de la existencia hace miles de años de adelantos que aún no tenemos, es la de descalificar estas teorías, incluso de tildar de locos a los que las comentan.

A nuestros lectores, antes de sacar sus propias conclusiones, les recomendamos que lean los 13 libros de la serie «Crónicas de la Tierra», que hoy son «Best Séllers». Escritos por Zecharia Sitchin, arqueólogo y profundo conocedor del hebreo, de las lenguas semíticas y europeas, del antiguo testamento y de la Historia y la Arqueología del Oriente Próximo. Él es además uno de los pocos eruditos que entienden el Sumerio. Sitchin estudió en la London School of Economics and Political Science, y se licenció en la Universidad de Londres. Sus obras han sido traducidas a 14 idiomas, publicadas en ediciones de bolsillo y hasta en Braille para invidentes.

He aquí los títulos de sus libros, los cuales recomendamos ampliamente como lectura de cabecera para los interesados en conocer el origen de nuestro planeta Tierra, de nuestro Sistema Solar, y de la humanidad a la que pertenecemos.

http://www.sitchin.com/

http://www.edicionesobelisco.com/autor.asp?codaut=61

Las enormes pirámides de Gizeh en Egipto, que erróneamente se le atribuye su construcción a los faraones: Keops, Kefrén y Micerinos; realmente fueron diseñadas y construidas por los Nefilim o Anunnakis, que colonizaron nuestro planeta Tierra hace alrededor de 445 mil años, y que durante milenios los humanos llamamos «Dioses».

Estas pirámides, construidas en los alrededores del 10000 a.C. (hace unos 12000 años) sirvieron como balizas para el aterrizaje en su espaciopuerto en la península del Sinaí. El resto de las pirámides egipcias, menores, más pequeñas, deterioradas o destruidas sí fueron construidas por los faraones milenios más tarde, intentando emular las hechas por los «dioses». Pero ninguno de ellos consiguió el ángulo perfecto de 52 grados, y cada vez que lo intentaron el resultado fue una catástrofe, logrando sólo en el mejor de los casos un ángulo seguro de 43.5 grados.

Los Anunnakis, hace casi medio millón de años, eran poseedores de alta tecnología científica, manifestada en:

– Naves aéreas y espaciales.
– Potentes armas nucleares.
– Sofisticadas herramientas con las que trabajaban la minería y construyeron las pirámides de Gizeh.
– Avanzada ingeniería genética con la que crearon a la humanidad.
– Avanzados conocimientos de Astronomía, Astrología, Biología, Genética, Agronomía, Geología, Minería, Geometría, etc.
– La posibilidad de revivir seres fallecidos o de alargar la vida.
– La comunicación con la humanidad mediante sueños y visiones, lo que se llamaría hoy realidad virtual.

Ellos nos dejaron un gran legado de conocimientos, que con el paso del tiempo se ha perdido la conciencia de su origen.

En muchos textos antiguos hay numerosas alusiones a los Anunnaki, este término significa literalmente: «Los que del Cielo a la Tierra vinieron». En la Biblia se les llama: «Anakim» o «Gigantes», en el capítulo seis del Génesis se les llama «Nefilim». Pero la más nutrida información se ha obtenido de las tablillas elaboradas por la primera civilización humana que se conoce: la sumeria, confeccionadas hace miles de años e interpretadas por Zecharia Sitchin. Sus conclusiones son realmente concluyentes e irrefutables, por estar tan bien documentadas y explicadas de forma amena en sus libros para un público de cualquier nivel.

Lamentablemente, el pasado 9 de Octubre de 2010 abandonó físicamente el planeta Tierra quien fuera el mayor descubridor de sus secretos, de la historia de su formación, y de la creación de la humanidad a la que todos pertenecemos. En el blog fuente de este post han redactado un homenaje a Zecharia Sitchin.

Fuente | PasadoFuturo (Se recomienda echar un buen vistazo al resto de esta web)

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